
El Presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio (y de Bebercio, a juzgar por sus declaraciones) Javier Gómez Navarro, ha manifestado que los sindicatos deben dejar de proteger a los vagos. Y se ha quedado más ancho que largo, bueno, ya venía así de serie.
La frasecita de marras se completa con la avispada afirmación de que los sindicatos a quien deben proteger es a los trabajadores, que son los que trabajan. Vale, completamente de acuerdo; entonces, cuando habla de vagos (Holgazanes, haraganes, perezosos, poco trabajadores, personas sin oficio y mal entretenidas) ¿A quién se refiere? Repasemos la lista de posibles candidatos:
¿La Casa Real?
¿La aristocracia?
¿La Conferencia Episcopal?
¿La amplia nómina de tertulianos varios?
¿Los famosillos de medio pelo?
¿Los famosos de pelo entero?
¿Los pluriempleados de consejos de administración?
¿Los Presidentes de Cámaras de Comercio?
¿Güemes?
¿...?
Al tal Gómez Navarro le convendría, seguramente, trabajar. Quiero decir trabajar como asalariado en cualquier empresa (pública o privada, da lo mismo) y comprobar en sus propias carnes en qué consiste ese concepto. Comprobar en el día a día la labor ingente desarrollada por los sindicatos y sus representantes. Afiliarse a un sindicato y esperar que le proteja cada vez que el empresario de turno agreda, conculque o vulnere sus derechos.
Tanto trato con Esperanza Aguirre no puede ser bueno para la salud mental.
La frasecita de marras se completa con la avispada afirmación de que los sindicatos a quien deben proteger es a los trabajadores, que son los que trabajan. Vale, completamente de acuerdo; entonces, cuando habla de vagos (Holgazanes, haraganes, perezosos, poco trabajadores, personas sin oficio y mal entretenidas) ¿A quién se refiere? Repasemos la lista de posibles candidatos:
¿La Casa Real?
¿La aristocracia?
¿La Conferencia Episcopal?
¿La amplia nómina de tertulianos varios?
¿Los famosillos de medio pelo?
¿Los famosos de pelo entero?
¿Los pluriempleados de consejos de administración?
¿Los Presidentes de Cámaras de Comercio?
¿Güemes?
¿...?
Al tal Gómez Navarro le convendría, seguramente, trabajar. Quiero decir trabajar como asalariado en cualquier empresa (pública o privada, da lo mismo) y comprobar en sus propias carnes en qué consiste ese concepto. Comprobar en el día a día la labor ingente desarrollada por los sindicatos y sus representantes. Afiliarse a un sindicato y esperar que le proteja cada vez que el empresario de turno agreda, conculque o vulnere sus derechos.
Tanto trato con Esperanza Aguirre no puede ser bueno para la salud mental.